Alcanzar la equidad de género en el trabajo es posible en la medida en que se comprendan las diferencias entre los géneros, se satisfagan los más diversos gustos y se valore, sin hacer distinciones, el talento.

A pesar de que las mujeres son la mitad de la población mundial, solo ocupan el 25% de las posiciones de liderazgo en organizaciones de todo tipo, según la Organización de las Naciones Unidas. Si bien Colombia está por encima de la media en Latinoamérica, las cifras siguen siendo bajas: 33,5% de los gerentes y 27% de los CEO son mujeres, según la firma Kantar IBOPE Media. ¿Qué hace falta?

En la historia de Colombia, gente como Betsabé Espinal (con su liderazgo de la huelga de obreras de 1920) o la artista Débora Arango muestran que las mujeres pueden destacarse, ser líderes y servir de inspiración. Hoy, empresas como Diageo, SAP, Juan Valdez y AEI Spaces, entre otras, materializan la lucha por la equidad, pues están lideradas por mujeres, en Colombia o el resto de Latinoamérica.

Para potenciar el ascenso laboral de las mujeres, es imperativo que las organizaciones ofrezcan espacios de trabajo adecuados y apliquen políticas de gestión humana y culturas inclusivas. ¿Por qué? El objetivo es garantizar que las mujeres cubran sus necesidades más allá de lo establecido en las leyes, como la obligación de disponer de salas de lactancia materna. No en vano han surgido movimientos feministas como #MeToo para salvaguardar la integridad de las mujeres y se han llevado a cabo proyectos de oficinas exclusivas para ellas, como The Wing o Modern Well.

En efecto, The Wing es un club social creado por y para mujeres. Se trata de un espacio de coworking y de networking en el que las mujeres pueden compartir espacios de trabajo, de cultura y de entretenimiento para nutrir su vida personal y profesional, protegidas del acoso o la discriminación por género.

Por su parte, Modern Well es un espacio de trabajo colaborativo centrado en la mujer, ideado para su empoderamiento y su desarrollo personal y profesional, y pensado para las mujeres que buscan pertenecer a una comunidad de apoyo.  

¿Quiere decir entonces que la solución está en diseñar espacios exclusivos?

La inclusión no puede ser excluyente

Una de las formas de desvirtuar la búsqueda de la equidad en las organizaciones es creer que la inclusión se trata de un intercambio de papeles en el que las mujeres tienen todo el protagonismo y los hombres pasan a ser una minoría ignorada. La inclusión, en realidad, significa equilibrio e igualdad de oportunidades, sin distinción de género, capacidades físicas, raza, credo o preferencia sexual.

Para Marta Gallo, socia fundadora de AEI Spaces, se trata de comprender que los hombres y las mujeres no son iguales; que hay diferencias físicas evidentes como la fuerza, pero que hay aspectos mucho más trascendentales que nada tienen que ver con el género. No hace falta medir ni comparar las competencias según el género: los cargos se ocupan por talento y resultados. Ser hombre o mujer está lejos de ser un requisito.

Diseño de oficinas para la equidad

Los espacios de trabajo, además de seguir tendencias innovadoras de interiorismo y diseño, deben tener en cuenta el bienestar, la seguridad y la inclusión de todos: hombres, mujeres, no binarios y personas con discapacidades o necesidades especiales. Los espacios, más que ser exclusivos para unos u otros, tienen que ser pensados para satisfacer personas; así, sin más.

Por supuesto que hay elementos que pueden favorecer la seguridad y el bienestar de las mujeres en el trabajo sin que ello signifique exclusividad. Entre ellos está el diseño de escritorios adecuados para que una persona que vista una falda pueda sentarse cómodamente, sin que la postura le produzca estrés; o de escaleras aptas para tacones, faldas y vestidos.

De igual forma es necesario evaluar cómo se comporta la gente en las empresas y disponer áreas que protejan la integridad física y mental de la mujer, de manera que tenga privacidad cuando lo requiera o que pueda amamantar con tranquilidad. También se trata de que las mujeres puedan compartir experiencias con otras personas en charlas y conversatorios y que alimenten su cuerpo y su mente en actividades deportivas mixtas en las que puedan liderar equipos.

Según Marta Gallo ―que estudió arquitectura y ciencias políticas en Colombia y se especializó en urbanismo y vivienda en Escocia― no se diseña exclusivamente para mujeres, pero sí pensando en ellas; sobre todo en las colombianas y latinoamericanas “que son mujeres berracas, trabajadoras, líderes y cabezas de familia”.

Próximos pasos: los desafíos de las nuevas generaciones

Para nadie es un secreto que las nuevas generaciones de millennials y centennials son demandantes y exigentes, sobre todo en lo que respecta a sus condiciones de trabajo, su libertad y sus derechos. Es posible que, para atender sus exigencias y gusto por las nuevas experiencias, el diseño de oficinas cambie drásticamente y que surjan nuevos espacios ahora impensables. 

Los centennials llevan aproximadamente dos años en el mercado laboral y uno de ellos ha sido en pandemia. En este contexto, y debido a su lucha incansable, es posible que la equidad de género trascienda y que el diseño de oficinas se enfoque en las necesidades de las nuevas generaciones, más que en las de los géneros.
Por ello es necesario continuar investigando e innovando, asistir a ferias y conversatorios, y hablar con los centennials para conocer sus necesidades y deseos en los espacios de trabajo. Hay que dar un paso adelante, estar a la vanguardia de lo que respecta innovación y diseño para las generaciones actuales y las que vienen; abrirse a nuevas e impensadas posibilidades y romper esquemas.

Los espacios de trabajo cambian constantemente y se adaptan a las necesidades de generaciones cada vez más exigentes en la lucha por los derechos de cualquier minoría. En este sentido, las oficinas que promueven la equidad están diseñadas para brindar la seguridad y la comodidad necesarias para que las mujeres se dediquen a liderar procesos e inspirar a otros.