Hoy día nos preocupa la cantidad de temas en la agenda que debe manejar un líder de manera simultánea a lo que ya de por sí era complejo en el pasado.

En efecto, a los temas de negocio se incorporan preguntas de cómo hacer una efectiva digitalización, la adaptación al cambio de los consumidores, la omnicanalidad, los diseños de nuevas cadenas logísticas, el regreso total o hibrido a las oficinas, el nuevo liderazgo necesario para orientar a los más jóvenes, la innovación, el reentrenamiento de competencias de los equipos y cómo prepararse para aprovechar las oportunidades de las nuevas tecnologías, entre otras.

Todas estas inquietudes son válidas y en ocasiones rápidamente recurrimos a una u otra sin considerar la integridad del desafío, las implicaciones sobre el negocio, nuestros grupos de interés e incluso, nos sorprendemos al encontrar que a veces se subestima las verdaderas necesidades del cliente y pensamos solo como empresa.

Para dar un ejemplo de lo anterior, tomemos el caso de la innovación: hace poco nos presentaron una empresa de alimentos que había iniciado el proceso hace ya un tiempo con la conformación de los equipos, los procesos, las métricas y la promoción de la cultura de innovación. Hablando con la persona responsable de la compañía, me comentaba que al final el tema no era un componente real de la estrategia ni de los accionistas dados los retos de recuperar volumen y rentabilidad de corto plazo.

En otro caso, las compañías están analizando las nuevas formas de trabajo en función muchas veces de las necesidades de las empresas, pero minimizan los impactos que la presencialidad o los ambientes virtuales juegan sobre los colaboradores u omiten el análisis de los cambios de cultura y de hábitos de trabajo que se requerirán en un nuevo entorno que ya todos sabemos que no será el mismo que teníamos hasta comienzos del año anterior.

Al final, la reflexión y volviendo a los básicos que nos enseñaron nuestros profesores y mentores, es la obligatoriedad de seguirnos habituando a la resiliencia, las fortalezas de planificación, la empatía y quizás sin los largos ejercicios de planeación estratégica del pasado, hacernos un espacio para reflexionar sobre la coherencia frente a nuestra modelo de negocio y su suficiencia para honrar la promesa de valor y el propósito de la organización. 

Escrito por:

Fernando Silva

Country Manager AEI Spaces Colombia​

aei@aeispaces.com